martes, agosto 11, 2026

OVNIS en Andalucía: 46 años de avistamientos, encuentros y casos sin explicación

OVNIS EN ANDALUCÍA: UN ARCHIVO HISTÓRICO DE CASOS Y TESTIMONIOS


Este reportaje se ha elaborado a partir del análisis de un dossier original de 140 entregas publicadas en el Diario ABC de Sevilla entre finales de 1980 y comienzos de 1981, firmadas por el periodista Manuel Ramírez con la colaboración de la Red Nacional de Corresponsales. El material fue cedido por José Ruesga Montiel en diciembre de 1995, y pretende ser un homenaje por toda esa magnifíca primera generacion de ufologos que desgraciadamente han caido casi en el olvido


Andalucía tiene una extensa historia de avistamientos de objetos voladores no identificados. Desde un extraño fenómeno registrado en Aznalcázar en 1935 hasta los casos recogidos a comienzos de los años ochenta, existe una amplia casuística formada por testimonios de ciudadanos, policías, médicos, funcionarios, trabajadores y familias.

En este reportaje recojo algunos de los casos más llamativos recogidos en el archivo de «Ovnis en Andalucía», una investigación periodística de Manuel Ramírez publicada en 140 entregas en el Diario ABC de Sevilla, con la colaboración de la Red Nacional de Corresponsales. El dossier recoge avistamientos, supuestos encuentros con humanoides, fotografías, huellas sobre el terreno y episodios en los que los testigos describieron comportamientos especialmente extraños.

Desde Sevilla, Algeciras, Benacazón, Espartinas, Morón de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda hasta otros puntos de Andalucía, los testimonios dibujan una historia fascinante de la ufología española.

Pero una cosa es que un caso esté documentado y otra muy diferente que sepamos qué ocurrió realmente. Por eso este reportaje analiza los testimonios desde una perspectiva crítica, diferenciando entre lo que está documentado, lo que afirmaron los testigos y aquello que continúa sin explicación.

Un origen que se remonta a 1935

Lo primero que sorprende de este archivo es la profundidad temporal a la que se remonta. No estamos ante una recopilación centrada solo en el boom ufológico de los años setenta —el que popularizaron programas y publicaciones de la época—, sino ante una investigación que bucea hasta bien entrados los años treinta del siglo pasado.

Marzo de 1950: la primera gran oleada documentada


Si algo demuestra este archivo con una claridad meridiana es que los fenómenos ovni en Andalucía no se comportan como sucesos aislados y aleatorios, sino que tienden a agruparse en el tiempo formando auténticas oleadas regionales. La de marzo de 1950 es, cronológicamente, la primera gran oleada que documenta el dossier, y su densidad de casos en cuestión de días resulta llamativa incluso vista con la perspectiva de más de setenta años.



De Montejaque a Sevilla: el fenómeno no descansa

La oleada de 1950 no se detuvo en marzo. El archivo recoge avistamientos posteriores en el campamento militar de Montejaque (Ronda, Málaga) durante el mes de agosto de ese mismo año, protagonizados por personal destinado en la base, así como nuevos episodios que se fueron sucediendo hasta bien entrado el otoño en distintos puntos de la provincia sevillana.

El caso de Algeciras, 1959: un objeto ovoide junto al puerto

Avanzando en el tiempo, uno de los episodios más detallados de las décadas centrales del siglo es el ocurrido en septiembre de 1959 en una estación de bombeo de agua de Algeciras. A las dos y media de la madrugada, uno de los trabajadores del turno de noche observó, a unos ochenta centímetros del suelo, la presencia de un objeto ovoide de unos seis metros de diámetro. Junto al artefacto, dos figuras de apariencia humana —de ojos rasgados y piel de tono verdoso, según la descripción recogida por el archivo— fueron avistadas por el propio trabajador y por el guarda del cercano cementerio de coches de la zona.

Agosto de 1968: una semana de cielos muy ocupados

Antes de llegar al episodio del motor parado en la carretera de Padul, el archivo dedica varias entregas consecutivas a una semana especialmente intensa del mes de agosto de 1968, en la que la casuística se concentra, de nuevo, en la provincia de Sevilla y su entorno, con réplicas casi simultáneas en Huelva y Almería.

1968: el motor que se paró en la carretera de Padul

Uno de los relatos más citados por los estudiosos del llamado «efecto OVNI» sobre vehículos —esa categoría de casuística en la que motores, faros y sistemas eléctricos de coches dejan de funcionar en
presencia de un fenómeno anómalo— tiene su origen en este archivo, concretamente en un suceso ocurrido en diciembre de 1968 en la carretera que une Padul con Granada capital.


Enero de 1969: la oleada que recorrió media Andalucía en dos semanas

Si la de marzo de 1950 fue la primera gran oleada del archivo, la de enero de 1969 es, sin lugar a dudas, la más extensa geográficamente. En apenas quince días, el fenómeno se manifestó en Granada, Córdoba, Huelva, Cádiz, Almería y Sevilla, dibujando un recorrido que cualquier investigador de patrones encontraría fascinante.

El «asunto de los girasoles» de Morón, mayo de 1970


Entre toda la casuística que recoge el archivo, hay un caso que destaca por algo poco habitual en este tipo de crónicas: la escala de la respuesta institucional que llegó a desencadenar. Ocurrió en el «Rancho del Maestro Oliva», una finca situada en el término de Morón de la Frontera (Sevilla), y su desarrollo ocupa varias entregas completas de la serie de Manuel Ramírez.


1970-1971: la oleada del sur profundo

Tras el paréntesis de Morón, el archivo retoma el pulso de la casuística cotidiana, esa que no llega a movilizar a jefaturas agronómicas ni a coroneles del Ejército del Aire, pero que compone, sumada, el verdadero músculo estadístico de todo el trabajo de Manuel Ramírez.

1975: la fotografía de Sanlúcar

Uno de los episodios más sofisticados desde el punto de vista probatorio de todo el archivo es el protagonizado por un joven identificado como José Manuel, el 13 de marzo de 1975, en una finca
próxima a Sanlúcar de Barrameda donde residía su familia.

Agosto de 1975: la noche de La Fuensanta y el eco de Fuente del Fresno

Antes de llegar al episodio de Benacazón, el archivo recoge otro caso que merece un espacio propio por su claridad descriptiva y por el eco que, según el propio Ramírez detalla, tuvo casi cinco años más tarde en otro punto de la geografía andaluza.


1976: los «hombres-rana» de Benacazón

Uno de los casos de encuentro cercano con presuntos ocupantes más inquietantes de todo el archivo
tuvo lugar el 27 de enero de 1976, cuando Miguel Fernández, un hombre de veinticuatro años que el propio Ramírez describe como «poco amigo de las fantasías», se dirigía andando hacia Benacazón (Sevilla).



Algeciras, 12 de febrero de 1980: el caso más extenso del archivo

Si tuviera que señalar un único episodio como columna vertebral de todo este dossier, sería, sin ninguna duda, el ocurrido la noche del 12 de febrero de 1980 en las inmediaciones de Algeciras, en un caso que Ramírez desarrolla con un nivel de detalle muy superior al del resto del archivo y que involucra a varios
testigos independientes.


Espartinas: las huellas que la Guardia Civil llegó a fotografiar

Volviendo a la zona de Espartinas, donde ya habíamos dejado a Francisca Reina en 1971, el archivo recoge un episodio posterior en el que la protagonista es Cándida Sumariva, quien, sobre las nueve de la noche, junto a un palo de la finca, vio una luz muy rara que la dejó paralizada mirándola fijamente, acompañada de un fuerte ruido.

El cierre de la serie: cuando el fenómeno visitó la propia redacción de ABC

Si hay un final perfecto, casi literario, para una serie periodística de estas características, es el que eligió Manuel Ramírez para su última entrega. En los días 7 y 8 de enero de 1981 —justamente en la zona
donde está ubicado el propio periódico, la redacción de ABC de Sevilla—, a las dos y media de la madrugada, en noche despejada y sin nubes, el propio Ramírez pudo observar una extraña «estrella» de color que permanecía inmóvil en el cielo.


Lo que este archivo nos enseña, más de cuarenta años después

Cuando uno cierra este dossier tras haberlo recorrido de principio a fin, lo primero que queda es una sensación de vértigo cronológico. No hablamos de un puñado de anécdotas sueltas, sino de una casuística sostenida a lo largo de casi medio siglo, con oleadas bien delimitadas en el tiempo —marzo de 1950, enero de 1969, el bienio 1970-1971— y con una tipología de fenómenos que se repite con una consistencia notable.

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