La hija de la Giralda: ¿historia olvidada, fe o misterio sevillano?
Sevilla está llena de historias que se repiten como leyendas… pero algunas no lo son.
Algunas están documentadas, tienen nombres propios y fechas concretas, y aun así siguen generando preguntas.
Una de ellas es la de la llamada “Hija de la Giralda”, una mujer real cuya vida comenzó en un lugar imposible y terminó envuelta en un halo que, casi dos siglos después, sigue sin resolverse del todo.
Una niña nacida entre campanas
El 7 de febrero de 1842 nació en Sevilla Bárbara Jurado Antúnez.
Hasta aquí, nada extraordinario. Lo extraordinario viene después: nació en una habitación dentro de la
Giralda, la torre campanario de la Catedral de Sevilla.
Giralda, la torre campanario de la Catedral de Sevilla.
Su padre era campanero, un oficio que implicaba vivir en la propia torre. La Giralda no era solo un símbolo monumental: era vivienda, lugar de trabajo… y en este caso, paritorio.
Ese hecho marcó su identidad para siempre. El pueblo empezó a llamarla “la Hija de la Giralda”, un nombre que no suena a apodo, sino a destino.
👉 Pregunta para ti, lector:
¿Sabías que hubo personas viviendo dentro de la Giralda hasta bien entrado el siglo XIX?
Del corazón de Sevilla al silencio del convento
La vida de Bárbara no siguió un camino común. Con el paso de los años ingresó en la Orden Dominica, adoptando el nombre de Sor Bárbara de Santo Domingo.
Vivió en el Convento de Madre de Dios, llevando una existencia marcada por:
austeridad
oración
servicio
y una intensa vivencia espiritual, según testimonios de la época
No fue una figura famosa en vida. No predicó multitudes ni dejó escritos teológicos. Su relevancia llegó tras su muerte.
1872: cuando el cuerpo no siguió las reglas
Sor Bárbara falleció en 1872. Y aquí la historia da un giro incómodo.
Durante varios días, su cuerpo permaneció incorrupto, algo que llamó poderosamente la atención en una época sin embalsamamientos modernos ni condiciones sanitarias controladas.
Este hecho fue interpretado por muchos como signo de santidad. No era la primera vez que algo así ocurría en la historia de la Iglesia, pero tampoco era algo cotidiano.
La noticia corrió por Sevilla, alimentando una fama póstuma que ha llegado hasta nuestros días.
Su causa de beatificación ha sido abierta en varias ocasiones… sin llegar nunca a concluirse.
👉 Aquí viene el debate:
¿Estamos ante un fenómeno religioso auténtico o ante una interpretación condicionada por la mentalidad del siglo XIX?
Fe, ciencia y prudencia
Conviene decirlo claro:
un cuerpo incorrupto no demuestra automáticamente un milagro.
Existen factores físicos y ambientales que pueden retrasar la descomposición:
temperatura
humedad
tipo de enterramiento
estado del cuerpo antes de morir
Pero también es cierto que el impacto social y espiritual de estos casos es real, independientemente de su explicación científica.
Y ahí es donde la historia de la Hija de la Giralda se vuelve interesante:
no tanto por el fenómeno en sí, sino por cómo una ciudad interpreta y recuerda a sus muertos.
Una historia que Sevilla no debería olvidar
No hay fantasmas.
No hay apariciones.
No hay milagros oficialmente reconocidos.
Pero sí hay una mujer real:
nacida en la torre más emblemática de Sevilla
criada entre campanas
y recordada por un suceso que aún hoy provoca discusión
La Hija de la Giralda no es una leyenda inventada para turistas. Es una historia incómoda, a medio camino entre la fe, la tradición y el misterio histórico.
Y ahora te toca a ti.
💬 Abro debate
¿Crees que estos casos deben interpretarse desde la fe, la ciencia o ambas?
¿Conocías esta historia o es la primera vez que oyes hablar de ella?
¿Debería Sevilla divulgar mejor estas figuras olvidadas?
Déjalo en comentarios.
Las historias sobreviven solo si se cuentan… y se discuten.



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