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sábado, febrero 14, 2026

EL PROYECTO ESFINGE

El Proyecto Esfinge: cuando las psicofonías entraron en el laboratorio



Durante años, el fenómeno de las psicofonías ha sido tratado como una curiosidad marginal, cuando no directamente como un fraude o una fantasía. Sin embargo, hubo un momento —y un lugar— en el que se intentó abordar el problema de una forma muy distinta. Con instrumental de laboratorio, con metodología técnica y con una idea clara: sacar a la parapsicología del gueto de las pseudociencias.
Ese intento tuvo un nombre: Proyecto Esfinge.

La voz como huella biométrica
El punto de partida del Proyecto Esfinge era tan simple como contundente:
cada voz humana es única, igual que una huella dactilar.
Las características físicas del tracto vocal generan patrones biométricos identificables, independientes
del idioma o del acento. Estos patrones pueden analizarse mediante técnicas de audiometría, espectrogramas y análisis fonético avanzado. Nada esotérico aquí. Pura física del sonido.
La pregunta era inevitable:
👉 si una voz es única en vida, ¿podría seguir siéndolo tras la muerte si se manifestara a través de una psicofonía?
Un proyecto real, en un lugar concreto
El Proyecto Esfinge se desarrolló en el Laboratorio Interdisciplinario para la Investigación Parapsicobio-cibernética, situado en Bolonia, bajo la dirección de Enrico Marabini.
No hablamos de grabadoras domésticas ni de experimentos improvisados.
El laboratorio contaba con departamentos especializados, entre ellos uno dedicado exclusivamente al estudio de la voz.
En su equipo figuraba Daniel Gulla, ingeniero electrónico y experto en fonética forense, que utilizaba herramientas propias del análisis criminal:
Oscilogramas
Espectrodensitómetros
Sistemas informáticos avanzados para la época
Software de reconocimiento automático del habla (ASR)
El mismo tipo de tecnología que emplean organismos como la Interpol o el FBI para identificar voces en investigaciones judiciales.
El gran problema de las psicofonías
Hasta entonces, uno de los principales reproches al fenómeno psicofónico era siempre el mismo:
mensajes demasiado cortos, fragmentarios e ininteligibles.
Para que el Proyecto Esfinge pudiera funcionar, se establecieron criterios mínimos muy claros:
Locuciones superiores a 10 segundos, o
Al menos 15 vocales identificables
Buena relación señal/ruido
Comprensibilidad suficiente para análisis técnico
Sin eso, no había nada que estudiar.
El caso Chiara Lenzi

El material idóneo llegó a través de las llamadas VDR (Voces Directas de Radio), obtenidas por Marcello Bacci en su centro de Grosseto.
Una de las grabaciones más relevantes fue la atribuida a Chiara Lenzi, con locuciones de hasta 20 segundos, algo excepcional en este tipo de fenómenos.
La voz registrada fue comparada con grabaciones de Chiara Lenzi en vida, utilizando el software IDEM, del RACIS.
El resultado fue, como mínimo, perturbador.
Un 99% de concordancia… ¿y ahora qué?
El análisis arrojó una concordancia superior al 99% en el trazado fonético entre la voz en vida y la supuesta comunicación obtenida tras su muerte.
Según los propios responsables del proyecto, ante cualquier tribunal, ese nivel de coincidencia habría sido considerado prueba definitiva de identidad.
Y aquí es donde el asunto se vuelve incómodo.

Porque si aceptamos el método, el resultado es demoledor.
Pero si rechazamos el resultado, debemos explicar por qué una metodología forense válida deja de serlo cuando el contexto es paranormal.
El silencio posterior
El Proyecto Esfinge no tuvo continuidad pública.
No hubo proclamaciones grandilocuentes ni ruedas de prensa.
Probablemente porque sus conclusiones abrían más problemas de los que resolvían:
No demostraban el “más allá”
Pero tampoco permitían una explicación técnica simple
Y dejaban al descubierto una grieta peligrosa entre ciencia, conciencia y percepción
Reflexión final
El Proyecto Esfinge no demuestra que los muertos hablen.
Pero sí demuestra algo igual de inquietante:
👉 que hay fenómenos que, analizados con herramientas científicas, no encajan del todo en nuestras explicaciones actuales.
Y cuando eso ocurre, lo más honesto no es creer sin cuestionar, ni negar por sistema.

¿Habías oído hablar del Proyecto Esfinge o has obtenido alguna psicofonía que no supiste explicar?
Si tienes información, experiencias personales o una opinión sobre este tema, te invito a compartirla en los comentarios. Entre todos podemos arrojar un poco más de luz —o de misterio— sobre un fenómeno que sigue planteando más preguntas que respuestas.
Es seguir investigando.

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